Fantasma
Un fantasma fanfarrón
asomó por mi ventana
a tomar de la mañana
su halo de inspiración.
Lo sorprende un aluvión
llegando la luz del día,
quedando la fechoría
expuesta del elemento,
sentenciado en el intento
de hurtar la jornada mía.
Con galas están andando
los fantasmas de mi tierra
El pobre sufre, en su guerra,
los golpes que le van dando.
Pero tanto están robando,
los fantasmas, del acervo,
y olvidan serán del cuervo
la presa que el ave añora,
porque el oro no es aurora
si, un día, levanta el siervo.